Si esta frase es muy frecuente en tu vida, porque crees que otros son más afortunados que tú, déjame y te cuento algo.
Muchas veces yo he visitado a mis amigas y podía ver que ellas tenían sus cuartos adornados de tarjetas, peluches y mucho más, que sus amigos, sus admiradores, su familia les regalaban. Pero para mí no había nada, solo los
regalos cuando jugábamos al amigo secreto, un peluche que alguien me regalo por misericordia, otros dos que me los dieron porque los pedí.
Y entonces me entraba la frustración, y mirando al cielo le decía, si vez Señor, a mi no hay nadie que me de nada, pero al mismo tiempo pensaba, tu debes tener un propósito especial en este trato.
Y así pasaron muchos días, hasta que cierto día radiante de sol, estaba llegando a mi casa, cuando levanté mis ojos al cielo y que creen vi un hermoso osito dibujado en una nube, y en ese momento supe que Dios me regalaba un hermoso peluche, uno de algodón blanco, muy suavecito y bello.
Le di las gracias y desde ese día aprendí, que hay alguien que siempre tiene los mejores regalos para mi, regalos únicos que ni todo el dinero del mundo los puede comprar, estoy segura de que para ti también hay algo especial, solo confía en él.




